La presión importa.
En presoterapia, elegir los mmHg adecuados no consiste en subir al máximo, sino en ajustar la intensidad al objetivo, a la zona tratada y a la tolerancia personal. En la literatura clínica, los protocolos cambian mucho entre brazos y piernas, y no existe un único número válido para todo el mundo.
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Si todavía no tienes clara la base, primero conviene repasar qué es la presoterapia y cómo funciona y qué significa la compresión secuencial y cómo se siente. La guía de Mayo Clinic sobre linfedema describe la compresión neumática secuencial como un apoyo para mover líquido fuera de la extremidad.
La regla básica: objetivo, zona tratada y tolerancia
No hay una presión universal. Una revisión de NCBI sobre compresión neumática intermitente en linfedema recopiló ensayos con presiones de 25 a 60 mmHg, mientras que una revisión sistemática más reciente situó 60-120 mmHg para piernas y 25-60 mmHg para brazos. El PDQ del National Cancer Institute añade que existe una preocupación teórica cuando se superan los 60 mmHg durante periodos prolongados. De ahí se infiere que la mejor presión no es la más alta, sino la que encaja con tu objetivo y tu tolerancia.
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La mejor presión es la que produce efecto sin dolor, hormigueo ni marcas profundas; si eso no ocurre, el nivel está mal ajustado. (pmc.ncbi.nlm.nih.gov)
Rangos orientativos de presión según tu objetivo
La siguiente tabla resume rangos frecuentes en la literatura sobre compresión neumática intermitente. No sustituye una valoración individual, pero sí ayuda a entender por dónde empezar y cuándo tiene sentido subir o bajar.
| Objetivo | Rango orientativo | Cuándo suele encajar | Base clínica |
|---|---|---|---|
| Adaptación o primera toma de contacto | 25–40 mmHg | Si buscas una sensación suave, tienes poca experiencia o quieres valorar tolerancia sin forzar. | La evidencia de prevención temprana y varios protocolos de IPC se mueve en este techo bajo. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov) |
| Piernas pesadas, retención leve o recuperación | 40–60 mmHg | Si el objetivo es una compresión más perceptible, pero todavía cómoda y bien tolerada. | Es un intervalo muy presente en revisiones y ensayos sobre edema y linfedema. |
| Miembros inferiores con edema más marcado | 60–120 mmHg | Cuando la indicación es más intensiva y existe supervisión profesional o experiencia previa con la técnica. | Se ha estudiado sobre todo en piernas; un ensayo comparó 120 frente a 60 mmHg. |
| Brazos o zonas más sensibles | 25–60 mmHg | Cuando la prioridad es trabajar con delicadeza y mantener una compresión más moderada. | Es el rango más citado para miembros superiores en la revisión más reciente. |
Si no sabes por dónde empezar, usa siempre el extremo bajo del rango que corresponda a tu objetivo y sube solo si la sesión se siente cómoda y el resultado es insuficiente. Para afinar el ajuste, te puede servir cómo ajustar la presión en mmHg sin pasarte; y, para encajar el uso en tu semana, también ayuda cuántas veces hacer presoterapia y cuánto dura una sesión.
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- La presión va demasiado alta si aparece dolor, hormigueo o adormecimiento durante la sesión.
- También conviene bajarla si quedan marcas profundas o la compresión se vuelve molesta antes de terminar.
- Si el objetivo es suave o preventivo, la literatura suele moverse en rangos moderados y no en el máximo disponible.
Qué dice la evidencia sobre subir o bajar la presión
Una revisión de NCBI sobre dispositivos de compresión neumática intermitente en linfedema resumió ensayos con presiones de 25 a 60 mmHg y también algunos estudios más intensivos en miembros inferiores. En esa síntesis, el beneficio dependía del protocolo, no solo del número de mmHg.
Una revisión sistemática de 2025 sobre presiones en piernas y brazos informó de sesiones de 45 a 120 minutos, entre 3 y 7 días por semana, con 60-120 mmHg para las piernas y 25-60 mmHg para los brazos. Esa distribución refuerza la idea de que el miembro tratado cambia mucho la elección.
En un ensayo clínico sobre 60 frente a 120 mmHg en miembros inferiores, la presión de 120 mmHg redujo más el edema que 60 mmHg en un contexto de linfedema mixto de piernas. Aun así, ese resultado no puede trasladarse automáticamente a cualquier persona ni a cualquier equipo.
La guía de Mayo Clinic presenta la compresión secuencial como parte del manejo del linfedema, y el PDQ del National Cancer Institute recuerda que existe una preocupación teórica si se mantienen presiones superiores a 60 mmHg durante mucho tiempo.
Precaución: si hay sospecha de trombosis, infección activa, insuficiencia cardiaca descompensada o enfermedad arterial importante, no conviene autoajustar la presión. La guía S1 sobre IPC insiste en revisar contraindicaciones, y la revisión internacional sobre compresión señala que los eventos graves son raros cuando la indicación es correcta y se respeta el perfil de seguridad. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Si tu duda es más estratégica que técnica, puede ayudarte elegir entre presoterapia y drenaje linfático manual según tu caso. A partir de la evidencia comparativa, se infiere que la mejor opción depende sobre todo del objetivo, la tolerancia y la necesidad de repetir el tratamiento en casa.
Errores frecuentes al elegir la presión
- Confundir intensidad con eficacia y empezar por el máximo sin haber probado una presión moderada.
- Usar el mismo valor para brazos y piernas, cuando la literatura separa claramente ambos contextos.
- Seguir aunque aparezcan dolor, hormigueo o molestias claras, que suelen indicar una mala tolerancia.
- Olvidar que hay situaciones en las que la compresión debe valorarse con un profesional antes de usarla en casa.
Preguntas frecuentes sobre la presión en presoterapia
¿Qué presión de presoterapia es mejor para piernas pesadas?
Para piernas pesadas, muchas personas empiezan entre 40 y 60 mmHg porque es un rango suficientemente perceptible sin entrar todavía en intensidades altas. Si eres sensible, conviene bajar un poco; si buscas una acción más marcada y toleras bien la compresión, puedes acercarte al tramo superior del rango. La clave es terminar la sesión sin dolor, sin hormigueo y sin sensación de ahogo. La evidencia disponible sobre IPC en piernas encaja bastante bien con esa lógica de ajuste progresivo.
¿Es mejor empezar con 30, 40 o 60 mmHg?
Si es tu primera experiencia, 30 o 40 mmHg suelen ser una entrada más prudente que 60 mmHg. La razón es simple: la literatura de prevención y de uso suave recoge valores bajos o moderados, y los rangos altos se reservan más a objetivos concretos y a piernas con mayor carga de edema. Empezar bajo te da margen para evaluar tolerancia y subir solo si el cuerpo responde bien. En casa, ese enfoque progresivo suele ser más útil que buscar el máximo desde el primer día.
¿La presoterapia a más presión da mejores resultados?
No siempre. Un ensayo en miembros inferiores encontró mejores resultados con 120 mmHg que con 60 mmHg en un caso concreto, pero otras revisiones muestran protocolos eficaces en rangos mucho más modestos. Además, el PDQ del National Cancer Institute advierte de una preocupación teórica cuando la presión supera 60 mmHg durante mucho tiempo. En la práctica, eso significa que más presión puede ayudar en algunos casos, pero también puede aumentar la incomodidad y no garantiza un mejor resultado universal.
¿Qué presión se usa en brazos y qué presión en piernas?
La revisión más reciente sitúa de forma orientativa 25-60 mmHg para brazos y 60-120 mmHg para piernas. Esa diferencia tiene sentido porque el tamaño del miembro, la tolerancia de los tejidos y el objetivo del tratamiento no son iguales. Si tienes un sistema con ajuste fino, lo razonable es empezar en el extremo bajo del intervalo que corresponda y avanzar solo si la sesión es cómoda. No conviene copiar la presión de una pierna a un brazo ni al revés.
¿Cuándo debo bajar la presión o dejar la sesión?
Debes bajar la presión o parar si notas dolor, hormigueo, adormecimiento, marcas muy profundas, aumento de malestar o cualquier sensación extraña que no desaparece al reducir la intensidad. También conviene suspender y consultar si aparece una hinchazón atípica, molestias respiratorias o si tienes factores de riesgo que puedan cambiar la seguridad de la compresión. Las guías sobre IPC insisten en revisar contraindicaciones, y la revisión internacional de compresión recuerda que el buen uso depende tanto de la indicación como de la tolerancia.
¿Y ahora qué?
Si vas a probar presoterapia en casa, empieza por una presión moderada, observa la sensación y ajusta solo si encaja con tu objetivo. Para seguir afinando, explora la colección de presoterapia en casa y vuelve a la página principal de Kumo Balance para ver el enfoque completo.
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