Fotobiomodulación: guía esencial para principiantes para entender, usar y aprovechar la terapia de luz

Fotobiomodulación: guía esencial para principiantes para entender, usar y aprovechar la terapia de luz

¿Qué es la fotobiomodulación?

La fotobiomodulación ha dejado de ser ciencia ficción.

Se trata de una técnica que utiliza luz roja y cercana al infrarrojo, a baja intensidad y sin producir calor, para desencadenar respuestas biológicas beneficiosas en las células. También se conoce como low-level light therapy (LLLT) o terapia de luz roja. A diferencia de los rayos UV del sol, no busca “quemar” ni destruir tejido, sino estimular procesos como la producción de energía celular, la modulación de la inflamación y la reparación tisular.

Hoy se emplea en clínica y en dispositivos de uso doméstico para objetivos como el rejuvenecimiento de la piel, la recuperación muscular, el alivio del dolor o la mejora del bienestar general. Sin embargo, la evidencia científica es desigual según la indicación y la calidad del dispositivo, algo clave para usarla de forma responsable.

En el ecosistema de recuperación de KUMO, la fotobiomodulación se integra en soluciones de bienestar como máscaras LED y paneles de luz roja, pensados para facilitar una rutina de recuperación diaria, estética y tecnológica, sin sustituir el consejo médico.

Cómo funciona la fotobiomodulación a nivel celular

Luz roja, mitocondrias y más energía celular

Cuando la piel se expone a luz roja (aprox. 600–670 nm) o cercana al infrarrojo (aprox. 800–900 nm) a bajas dosis, parte de esa energía es absorbida por estructuras internas de la célula, sobre todo por las mitocondrias. Diversas revisiones explican que la luz interactúa con enzimas como la citocromo c oxidasa, aumentando la producción de ATP (energía celular), modulando especies reactivas de oxígeno y liberando óxido nítrico.

Este “empujón energético” se traduce, según los estudios, en efectos como:

  • Mayor síntesis de colágeno y factores de crecimiento en la piel.
  • Modulación de la inflamación y del estrés oxidativo.
  • Reparación tisular más eficiente tras un esfuerzo físico o una lesión.

Dosis y frecuencia: por qué en fotobiomodulación menos no siempre es más (pero más tampoco)

La fotobiomodulación sigue un patrón de respuesta dosis-dependiente tipo “ventana terapéutica”. Estudios básicos muestran que dosis bajas pueden ser insuficientes, una ventana intermedia puede producir efectos beneficiosos, y dosis demasiado altas pueden dejar de ser útiles o incluso ser contraproducentes.

Los parámetros que marcan esta ventana son, entre otros:

  • Longitud de onda (color de la luz: roja o infrarroja cercana).
  • Fluencia o energía entregada (J/cm²) y potencia.
  • Duración de cada sesión.
  • Frecuencia semanal y duración total del protocolo (semanas).

Por eso es fundamental seguir siempre las instrucciones del fabricante y, si se busca un efecto terapéutico sobre una enfermedad concreta, hacerlo bajo supervisión de un profesional sanitario.

Beneficios potenciales de la fotobiomodulación respaldados por la ciencia

Bienestar y rejuvenecimiento de la piel

La indicación con más estudios clínicos es la dermatológica. Una revisión de 2021 concluye que la luz roja y cercana al infrarrojo, aplicada a baja energía, es una herramienta razonablemente segura y eficaz para rejuvenecimiento facial, acné y ciertas formas de alopecia, aunque con estudios pequeños y metodologías muy variables.

En 2023, un ensayo aleatorizado con 137 mujeres mostró que 10 sesiones de fotobiomodulación con LED rojos (660 nm) y ámbar (590 nm) redujeron el volumen de las arrugas perioculares alrededor de un 30 %, con mejora percibida en calidad de vida. Otro estudio de 2025 halló que combinar luz amarilla (570 o 590 nm) con roja (620 nm) e infrarroja (850 nm), tres veces por semana durante 8 semanas, mejoró poros, arrugas, textura y manchas de fotoenvejecimiento facial.

En la práctica, esto se traduce en un uso frecuente de máscaras y paneles LED para:

  • Disminuir la apariencia de arrugas finas y líneas de expresión.
  • Mejorar textura y tono de la piel fotoenvejecida.
  • Favorecer la reparación tras procedimientos estéticos (siempre siguiendo protocolo médico).

Rendimiento deportivo y recuperación muscular

En el ámbito del deporte, la fotobiomodulación se ha estudiado para mejorar el rendimiento y la recuperación tras el ejercicio, empleando láseres y LEDs en longitudes de onda entre 655 y 950 nm.

Una amplia revisión con metaanálisis de 39 ensayos en personas sanas encontró que, aplicada en músculos concretos antes o después del ejercicio, la fototerapia de baja intensidad tendía a mejorar tiempo hasta el agotamiento, número de repeticiones e indicadores de daño muscular, aunque la calidad de evidencia fue de muy baja a moderada y con gran variabilidad de protocolos. Revisiones más recientes con 16 estudios (340 participantes) confirman mejoras modestas en fuerza y fatiga, pero insisten en la heterogeneidad de parámetros.

Además, una revisión de 2024 sobre dispositivos de fotobiomodulación de cuerpo completo sugiere que podrían ayudar a la recuperación subjetiva tras ejercicio intensivo, aunque solo se identificaron cinco estudios con 105 participantes, por lo que se necesitan más datos.

Conclusión práctica: la fotobiomodulación puede ser una herramienta interesante en la caja de herramientas del deportista (junto con sueño, nutrición, presoterapia o masaje), pero aún no es una “varita mágica” ni sustituye otras estrategias probadas.

Dolor crónico y salud articular

La evidencia en dolor crónico es prometedora en algunas patologías y negativa en otras. En artrosis de rodilla, un ensayo clínico aleatorizado publicado en 2025 encontró que un láser de 790 nm, siguiendo las recomendaciones de la World Association for Laser Therapy, redujo de forma significativa el dolor y mejoró la función frente a placebo y control. Un metaanálisis de 2024 con 10 ensayos (542 personas) concluye que la fotobiomodulación disminuye la intensidad del dolor y puede mejorar la discapacidad en artrosis de rodilla, aunque la certeza global de la evidencia es muy baja.

También hay revisiones que muestran efectos positivos a corto plazo en dolor plantar (fascitis plantar) y en la combinación de fotobiomodulación con ejercicio en artrosis, especialmente en la reducción de dolor percibido.

Sin embargo, un ensayo de 2021 en lumbalgia crónica inespecífica no encontró diferencias relevantes entre fotobiomodulación y placebo, lo que recuerda que no todas las condiciones responden igual y que el diseño del protocolo es crítico.

Mensaje clave: puede ser un complemento útil (junto con ejercicios, fisioterapia y cambios de estilo de vida), pero no sustituye el seguimiento médico ni los tratamientos recomendados en guías clínicas.

¿Es segura la fotobiomodulación?

Lo que dicen los estudios sobre seguridad general y cáncer

La seguridad es una de las preocupaciones más frecuentes. Una revisión clínica de 2021 sobre aplicaciones estéticas de la fotobiomodulación concluye que, en los parámetros usados en los ensayos (luz roja e infrarroja de baja energía), la técnica es globalmente segura, con efectos adversos leves y transitorios (enrojecimiento, sensación de calor, molestias puntuales).

En 2023, un análisis sistemático específico sobre seguridad oncológica en rejuvenecimiento cutáneo no encontró evidencia de que la fotobiomodulación provoque cáncer de piel ni recaídas de tumores previos, cuando se utilizan parámetros estándar de baja energía. Otra revisión de 2020 en pacientes oncológicos reportó que la terapia se considera segura en los protocolos estudiados y útil para manejar ciertos efectos secundarios de la quimioterapia y radioterapia, aunque con resultados in vitro a veces contradictorios según la dosis.

Aun así, si has tenido o tienes cáncer, conviene consultar con tu oncólogo antes de utilizar cualquier dispositivo de luz, incluso para fines estéticos o de bienestar.

Regulación de dispositivos y uso doméstico

En Estados Unidos, la FDA clasifica muchos dispositivos de fotobiomodulación para uso médico como dispositivos de Clase II y ha publicado una guía sobre los requisitos de seguridad, ensayos y etiquetado para su aprobación. Algunos productos orientados al “bienestar general” pueden quedar fuera de esta regulación estricta, siempre que sus riesgos y sus alegaciones sean limitados.

Para el usuario doméstico, esto se traduce en varias recomendaciones:

  • Elegir siempre dispositivos de fabricantes serios, con manual claro y advertencias de seguridad.
  • Respetar distancias, tiempos de exposición y frecuencia de uso recomendados.
  • Usar protección ocular cuando el fabricante lo indique (especialmente en paneles potentes o cerca de los ojos).
  • Evitar apuntar la luz directamente a ojos sin protección o a zonas con lesiones cutáneas sospechosas sin haber sido valoradas por un médico.

Los productos de bienestar de KUMO se sitúan en este marco de uso responsable para recuperación y cuidado diario, no como sustituto de tratamientos médicos ni como dispositivos de diagnóstico.

Cómo integrar la fotobiomodulación en tu rutina de bienestar

Elegir el tipo de dispositivo adecuado

Hoy existen múltiples formatos:

  • Máscaras LED faciales: se centran en rostro y, a veces, cuello. Útiles para piel fotoenvejecida, textura y tono.
  • Paneles o almohadillas de luz roja: permiten trabajar zonas más amplias como espalda, muslos o articulaciones.
  • Dispositivos puntuales: aplican la luz en áreas pequeñas, como una articulación concreta.

Si tu prioridad es la piel, una máscara LED de calidad, como las que puedes encontrar en la sección de terapia de luz LED de KUMO, puede encajar en tu rutina estética diaria. Si tu foco es la recuperación muscular o articular, los paneles y almohadillas de luz roja e infrarroja suelen ser más prácticos para cubrir grandes grupos musculares.

Zonas de aplicación más habituales

En contextos de bienestar, las áreas más trabajadas suelen ser:

  • Rostro y cuello: para mejorar signos de fotoenvejecimiento y uniformidad del tono.
  • Espalda, muslos y glúteos: para recuperación tras entrenamientos intensos o cargas posturales prolongadas.
  • Articulaciones como rodillas, hombros o caderas, especialmente en personas activas o con sobrecarga funcional (siempre dentro del marco de bienestar, no como sustituto de un tratamiento médico).

En todos los casos, la piel debe estar limpia y seca, sin cosméticos fotosensibilizantes, y hay que evitar zonas con heridas abiertas, infecciones activas o lesiones sospechosas sin diagnóstico.

Tabla orientativa de parámetros básicos en estudios de fotobiomodulación

Los parámetros varían mucho entre estudios y dispositivos. La siguiente tabla resume algunos rangos empleados en ensayos clínicos, solo a modo orientativo. No constituyen un protocolo médico ni sustituyen las instrucciones de tu dispositivo ni el consejo de un profesional de la salud.

Objetivo Zona Longitudes de onda usadas en estudios Frecuencia de sesiones Duración total del protocolo Comentario clave
Rejuvenecimiento de arrugas perioculares Contorno de ojos Rojo 660 nm y ámbar 590 nm 10 sesiones (~2–3/semana) 4 semanas Ensayo aleatorizado: reducción cercana al 30 % del volumen de arrugas, sin efectos adversos relevantes.
Fotoenvejecimiento facial global Rostro completo Amarillo 570/590 nm, rojo 620 nm, infrarrojo 850 nm 3 sesiones/semana 8 semanas Estudio de 2025: mejora en poros, arrugas, textura y manchas marrones con buena tolerancia.
Artrosis de rodilla (entorno clínico) Rodilla Infrarrojo 790 nm Según recomendaciones WALT (múltiples puntos por sesión) Varios semanas (ensayo clínico) Ensayo aleatorizado de 2025: reducción de dolor y mejora de función frente a placebo, con parámetros controlados por profesionales.
Rendimiento y recuperación muscular Grupos musculares activos (p. ej., cuádriceps) Rojo/infrarrojo 655–950 nm Antes o después del ejercicio, según protocolo Dosis por punto 20–60 J (músculos pequeños) y 60–300 J (músculos grandes) Metaanálisis en personas sanas: mejoras modestas en rendimiento y fatiga; calidad de evidencia baja a moderada.

En dispositivos domésticos, la duración por sesión suele venir preconfigurada (por ejemplo, entre pocos y varios minutos por zona). Dado que la potencia y el diseño varían, es esencial ceñirse siempre al manual de cada equipo.

Combinar fotobiomodulación con otras estrategias de recuperación

Sinergias con presoterapia y masaje

La recuperación es más eficaz cuando se aborda de forma global. La fotobiomodulación puede combinarse con:

  • Presoterapia para mejorar el retorno venoso y aliviar la sensación de piernas cargadas tras entrenamientos o jornadas largas de pie. Las botas de presoterapia de KUMO son un ejemplo de herramienta complementaria para activar la circulación y favorecer la recuperación.
  • Masaje de percusión para relajar puntos gatillo y disminuir la rigidez muscular. Un pistolet de masaje como KUMOPULSE Air permite trabajar zonas profundas, mientras que la luz roja puede actuar a nivel celular en la misma región.

En general, se recomienda usar estos métodos dejando unos minutos entre uno y otro, escuchando las sensaciones del cuerpo y evitando el exceso de estímulos en una misma zona si hay dolor agudo, inflamación evidente o lesiones sin diagnosticar.

Errores frecuentes al empezar con fotobiomodulación

Al iniciarse es habitual caer en alguno de estos fallos:

  • Esperar resultados inmediatos: la mayoría de ensayos clínicos en piel y dolor se sitúan entre 4 y 12 semanas de tratamiento.
  • Usar el dispositivo demasiadas veces “por si acaso”: más sesiones o mayor potencia no garantizan mejores resultados y pueden salir de la ventana terapéutica útil.
  • No ser constante: abandonar tras pocos días impide que se acumulen los efectos biológicos buscados.
  • Aplicar sobre zonas no valoradas médicamente (lunares cambiantes, lesiones cutáneas, dolor intenso sin diagnóstico) sin consultar antes.

Plantea la fotobiomodulación como una inversión de medio plazo, integrada en una rutina que incluya sueño adecuado, movimiento diario, buena hidratación y nutrición equilibrada.

Preguntas frecuentes sobre la fotobiomodulación

¿Es segura la fotobiomodulación en casa?

En los parámetros utilizados por dispositivos de bienestar de calidad (luz roja e infrarroja de baja intensidad), la fotobiomodulación se considera generalmente segura, con efectos adversos leves como enrojecimiento transitorio o ligera sensación de calor. Sin embargo, no todos los aparatos están sometidos al mismo control regulatorio, y no todos son adecuados para todas las personas. Si estás embarazada, tienes enfermedades graves, historial de cáncer, tomas medicación fotosensibilizante o padeces migrañas desencadenadas por luz, es recomendable consultar con un profesional sanitario antes de empezar. Y en todos los casos, sigue estrictamente el manual del dispositivo y protege tus ojos cuando se indique.

¿Cuánto tiempo tarda en notarse la fotobiomodulación?

Depende del objetivo y de tu situación de partida. En estudios de piel, muchos ensayos muestran mejoras visibles en textura y arrugas tras entre 4 y 8 semanas de tratamiento regular, con varias sesiones por semana. En dolor o artrosis, algunos pacientes notan alivio en pocas semanas, mientras que en otros los cambios son más discretos o inexistentes. Lo más realista es plantear un periodo de prueba de al menos 1–2 meses, evaluando de forma objetiva (fotos comparativas, escalas de dolor, rendimiento deportivo) si merece la pena continuar. Siempre debe verse como complemento a un estilo de vida saludable y, en caso de patología, al tratamiento indicado por tu médico.

¿En qué se diferencia la fotobiomodulación de tomar el sol o usar rayos UVA?

La fotobiomodulación utiliza longitudes de onda específicas (rojo y cercano al infrarrojo) que no son ionizantes y, a las dosis adecuadas, no dañan el ADN ni producen quemaduras. El sol, en cambio, emite un espectro amplio que incluye radiación ultravioleta (UV), responsable de quemaduras, fotoenvejecimiento acelerado y aumento del riesgo de cáncer de piel. Los rayos UVA de cabina también se basan en radiación UV. Por eso, aunque todas “usen luz”, se trata de fenómenos distintos: la fotobiomodulación bien aplicada busca modular procesos celulares para estimular la regeneración, mientras que la exposición excesiva a UV provoca daño estructural y riesgo acumulado a largo plazo.

¿Puedo combinar la fotobiomodulación con ejercicio o fisioterapia?

Sí. De hecho, buena parte de la investigación en rendimiento y dolor articula la fotobiomodulación como complemento a programas de ejercicio terapéutico o entrenamiento, no como sustituto. Algunos estudios muestran que añadir luz roja o infrarroja a un programa de ejercicios para artrosis de rodilla puede reducir más el dolor que el ejercicio solo, aunque las mejoras en función no siempre son significativas y la calidad de la evidencia es limitada. En la práctica, puedes usarla antes del ejercicio (para preparar el tejido) o después (para favorecer la recuperación), respetando los tiempos recomendados y evitando aplicarla justo encima de zonas con inflamación aguda sin supervisión profesional.

¿Puede la fotobiomodulación sustituir un tratamiento médico?

No. Aunque existen estudios prometedores en dolor, artrosis, cicatrización y piel, la fotobiomodulación no debe verse como un reemplazo de tratamientos médicamente indicados. Las sociedades científicas y revisiones sistemáticas señalan que, con la evidencia actual, su papel es el de terapia complementaria, con beneficios modestos y dependientes de la dosis, el protocolo y la calidad del dispositivo. Si tienes una enfermedad diagnosticada o síntomas persistentes (dolor intenso, inflamación, cambios en la piel, fatiga marcada), lo prioritario es una valoración médica completa. Sobre esa base, tú y tu profesional podéis decidir si la fotobiomodulación tiene sentido como apoyo, y con qué parámetros.

¿Y ahora qué?

Si la fotobiomodulación encaja con tus objetivos de bienestar —cuidar tu piel, acelerar la recuperación muscular o aliviar la sensación de piernas pesadas—, el siguiente paso es integrarla en una rutina coherente con tu estilo de vida: sesiones regulares, buen descanso, movimiento diario y estrategias complementarias como presoterapia o masaje. En KUMO encontrarás tecnologías de recuperación de alta gama, desde máscaras y paneles de luz hasta presoterapia y pistolets de masaje, pensadas para convertir la recuperación en un hábito sencillo y agradable. Si tienes dudas sobre qué solución se adapta mejor a ti, puedes escribirnos a través de la página de contacto y te ayudaremos a diseñar una rutina a tu medida, siempre respetando las recomendaciones de tu profesional de la salud.

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