Introducción: luz, músculo y resultados
La fotobiomodulación ha pasado del laboratorio al vestuario. En 2025, cada vez más deportistas y preparadores físicos se preguntan si la llamada “terapia de luz roja” puede mejorar el rendimiento, acelerar la recuperación y reducir el riesgo de lesión. En este artículo repasamos qué es, cómo funciona, qué dicen los estudios más recientes y cómo integrarla de forma realista en una estrategia moderna de recuperación.
La fotobiomodulación (PBM) es el uso de luz roja y cercana al infrarrojo, emitida por LEDs o láseres de baja intensidad, para modular procesos biológicos como la producción de energía celular, la inflamación y la reparación tisular. En el ámbito deportivo se investiga sobre todo su efecto en rendimiento agudo, fatiga muscular, dolor y retorno a la competición. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
¿Qué es la fotobiomodulación y cómo actúa en el organismo?
Definición y términos relacionados
Fotobiomodulación, terapia de luz roja, terapia de baja intensidad (LLLT), LED therapy o “cold laser” son términos que se utilizan para describir un mismo concepto: la aplicación controlada de luz (normalmente entre 600 y 1100 nm) sobre la piel para desencadenar efectos biológicos no térmicos. (journals.lww.com)
En deporte, la PBM se aplica de forma localizada (músculos implicados en el gesto deportivo) o de cuerpo entero, mediante paneles o cabinas. A diferencia de la crioterapia o la termoterapia, la fotobiomodulación no busca enfriar o calentar, sino estimular vías celulares específicas.
Mecanismos clave: mitocondrias, ATP y óxido nítrico
La hipótesis más aceptada es que la luz roja y cercana al infrarrojo es absorbida por la citocromo c oxidasa, una enzima de la cadena respiratoria mitocondrial. Esa interacción puede aumentar la producción de ATP, modular especies reactivas de oxígeno en rangos fisiológicos y desencadenar cascadas de señalización relacionadas con la supervivencia y reparación celular. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Además, la PBM puede liberar óxido nítrico (NO) ligado a la citocromo c oxidasa. El NO es un mediador fundamental en la vasodilatación y la perfusión tisular, lo que podría explicar parte de los efectos observados sobre la microcirculación y el metabolismo muscular tras el ejercicio intenso. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Diferencias entre PBM localizada y de cuerpo entero
Una revisión sistemática de 2025 sobre whole-body photobiomodulation encontró mejoras en parámetros de sueño (melatonina, frecuencia cardiaca nocturna), pero no pruebas consistentes de mejora en marcadores de fatiga ni en el rendimiento físico cuando la luz se aplica de forma global. En cambio, la literatura previa sobre PBM localizada sí muestra beneficios en desempeño muscular y recuperación en protocolos bien diseñados. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Para el deportista que busca rendimiento, esto sugiere que la dosificación y la localización importan tanto como el simple hecho de “ponerse bajo un panel rojo”.
Beneficios potenciales de la fotobiomodulación en el deporte
Mejora del rendimiento agudo cuando se aplica antes del ejercicio
Una revisión sistemática con metaanálisis que analizó ensayos controlados entre 2000 y 2012 concluyó que la fototerapia (láseres y LEDs) aplicada antes del ejercicio aumentó el tiempo hasta el agotamiento en unos 4 segundos y el número de repeticiones en aproximadamente 5, en protocolos de fuerza y resistencia de alta intensidad. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Un ensayo con LED en bíceps mostró un aumento cercano al 13 % en el número de contracciones hasta el fallo y una extensión del tiempo de trabajo de un 11 % frente a placebo, cuando la PBM se aplicó inmediatamente antes del esfuerzo. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Estos efectos son modestos pero relevantes en contextos donde décimas de segundo o pocas repeticiones marcan la diferencia (sprints, pruebas de potencia, deportes intermitentes explosivos).
Recuperación muscular, daño y dolor post-ejercicio
Varios ensayos con combinación de láser y LEDs sobre el cuádriceps han mostrado que la PBM aplicada alrededor del ejercicio puede:
- Disminuir la actividad de creatina quinasa (CK), un marcador de daño muscular.
- Reducir el dolor muscular de aparición tardía (DOMS) hasta 96 horas tras un protocolo excéntrico intenso.
- Mantener una mayor fuerza máxima voluntaria en las horas y días posteriores al esfuerzo, en comparación con placebo. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
En conjunto, los datos apuntan a que la fotobiomodulación puede ser una herramienta interesante para sostener la carga de entrenamiento y mejorar la tolerancia a microciclos exigentes, siempre como complemento a una buena planificación, nutrición y sueño.
Lesiones deportivas y retorno a la competición
Una metaanálisis de 2024 sobre fotobiomodulación en atletas lesionados (205 deportistas, seis ensayos controlados) examinó el efecto de la PBM sobre el dolor musculoesquelético y el tiempo de retorno al juego. Los autores encontraron una reducción significativa del dolor frente a placebo u otros comparadores, aunque los protocolos variaban mucho en duración (de minutos a varias semanas) y parámetros de aplicación. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Respecto al retorno a la competición, la evidencia aún es limitada: algunos estudios sugieren una vuelta algo más rápida, pero los tamaños muestrales pequeños y las diferencias entre lesiones impiden sacar conclusiones firmes. Por ahora, la PBM debe verse como un coadyuvante dentro de un plan de fisioterapia y rehabilitación supervisado.
Rendimiento en deportes de equipo: el ejemplo del rugby
Un ensayo clínico cruzado en 18 rugbistas evaluó la PBM con LEDs (850 nm, 8 J/cm², 10 minutos en miembros inferiores) aplicada antes, durante los descansos o después de esfuerzos específicos (test de Bangsbo y Yo-Yo IR1). La fotobiomodulación previa al ejercicio mejoró el rendimiento en la primera prueba Yo-Yo, mientras que la aplicada en los intervalos mostró mejoras en la segunda prueba y en el test de sprint, sin cambios claros en CK ni lactato entre grupos. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Este tipo de resultados refuerza la idea de que el momento de aplicación es crucial cuando el objetivo es un efecto ergogénico y no solo recuperador.
Parámetros clave de una sesión de fotobiomodulación
Longitud de onda, tipo de dispositivo y profundidad de acción
La mayoría de estudios eficaces en deporte utilizan:
- Luz roja (≈630–680 nm) para tejidos más superficiales (piel, fascia, porción externa del músculo).
- Cercano infrarrojo (≈800–900 nm) para intentar alcanzar planos musculares algo más profundos. (journals.lww.com)
Tanto los dispositivos basados en LED como los de láser de baja potencia pueden producir efectos biológicos comparables si la dosis total y la potencia están dentro de rangos similares. La elección práctica suele priorizar la seguridad, la facilidad de uso y la posibilidad de cubrir grupos musculares amplios.
Ejemplos de parámetros de fotobiomodulación en estudios deportivos
| Parámetro | Rango habitual en estudios | Comentario |
|---|---|---|
| Longitud de onda | Roja 630–670 nm; NIR 800–900 nm | Espectro más usado para músculo y tejido blando. (journals.lww.com) |
| Dosis por punto | ≈5–6 J por punto en PBM localizada | Asociada a mejoras de rendimiento en metaanálisis. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov) |
| Potencia de salida | 50–200 mW (láser/LED por punto) | Rango frecuente en ensayos controlados de rendimiento. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov) |
| Duración de sesión | 5–15 min por grupo muscular | Depende del área tratada y la densidad de energía deseada. |
| Frecuencia semanal | 2–5 sesiones/semana | En estudios se ajusta al plan de entrenamiento o de rehabilitación. |
| Zonas de aplicación | Músculos principales implicados en la prueba o deporte | Cuádriceps, isquiosurales, gemelos, lumbares, según el gesto deportivo. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov) |
Estos valores no constituyen una receta clínica, sino ejemplos de rangos utilizados en la literatura. La dosificación óptima depende del dispositivo, la distancia a la piel, el fototipo, el tipo de deporte y si el objetivo es rendimiento, recuperación o manejo del dolor.
Cómo integrar la fotobiomodulación en la rutina de un deportista
Antes del entrenamiento o la competición
Cuando el objetivo es un efecto ergogénico puntual (por ejemplo, un test máximo o una competición clave), muchos protocolos de investigación aplican PBM 30–60 minutos antes del esfuerzo sobre los grupos musculares principales. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
En la práctica, un deportista podría:
- Realizar su calentamiento habitual.
- Aplicar la terapia de luz en cuádriceps, isquiosurales, glúteos o la región más solicitada en su disciplina.
- Respetar el mismo protocolo de sesión para poder comparar sensaciones y rendimiento entre días.
Es recomendable registrar tiempos, potencias y percepción subjetiva del esfuerzo para evaluar si la fotobiomodulación aporta un beneficio medible, más allá del efecto placebo.
Después del ejercicio y en días de alta carga
Cuando se busca sobre todo mejorar la recuperación, la PBM puede aplicarse inmediatamente tras el entrenamiento o en las horas posteriores, sobre los músculos más cargados o zonas con molestias recurrentes. Ensayos con fototerapia combinada han mostrado reducción de dolor y marcadores de daño muscular hasta 96 horas después de esfuerzos excéntricos intensos. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
En microciclos exigentes (por ejemplo, concentraciones, semanas de volumen o pretemporada), integrar sesiones breves de fotobiomodulación junto con sueño adecuado, nutrición individualizada y trabajo de movilidad puede ayudar a sostener la carga sin incrementar tanto la sensación de fatiga acumulada.
Sinergias con otras tecnologías de recuperación
La fotobiomodulación no sustituye otras herramientas, sino que se puede combinar con ellas de forma estratégica. Por ejemplo:
- Presoterapia para favorecer el retorno venoso y aliviar la sensación de piernas pesadas tras sesiones largas; puedes explorar diferentes sistemas de botas de presoterapia en función de tu disciplina y frecuencia de uso.
- Masaje percutor para abordar puntos gatillo y zonas de alta tensión; dispositivos como la pistola de masaje KUMOPULSE Air permiten modular intensidad y duración por grupo muscular.
- Higiene del sueño y luz: la exposición a luz roja de baja intensidad al final del día puede coexistir con rutinas de oscuridad progresiva para mejorar la calidad del descanso, aunque conviene evitar pantallas brillantes y luz azul en horario nocturno.
En el ecosistema de recuperación de KUMO, la fotobiomodulación se integra con herramientas como la terapia de luz LED, la presoterapia y los dispositivos de masaje para facilitar una recuperación más completa y sostenible.
Seguridad, contraindicaciones y estado actual de la evidencia
Perfil de seguridad y precauciones básicas
Los estudios en humanos describen la fotobiomodulación con dosis bajas como un procedimiento generalmente bien tolerado, con escasos efectos secundarios reportados cuando se respetan intensidades y tiempos habituales. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
No obstante, se recomiendan varias precauciones:
- No aplicar sobre tumores activos ni zonas con sospecha oncológica sin supervisión médica.
- Evitar el uso directo sobre ojos con fuentes muy intensas; se aconseja protección ocular según indique el fabricante.
- Extremar la cautela en embarazo (especialmente sobre abdomen y zona lumbar), en trastornos de fotosensibilidad o en personas que toman fármacos fotosensibilizantes.
¿Está permitida la fotobiomodulación en el deporte de élite?
La Lista de Sustancias y Métodos Prohibidos 2025 de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) recoge sustancias farmacológicas, manipulaciones sanguíneas y ciertos métodos físicos concretos, pero no incluye la fotobiomodulación ni la terapia de luz roja como método prohibido. (wada-ama.org)
Eso significa que, a fecha de diciembre de 2025, la PBM no se considera dopaje según la Lista vigente. Aun así, es responsabilidad del deportista y de su equipo médico revisar regularmente las actualizaciones de la AMA y de su federación, y documentar el uso de cualquier tecnología empleada en el programa de recuperación.
Limitaciones de la evidencia actual
Pese a los resultados prometedores, la evidencia sobre fotobiomodulación y rendimiento deportivo aún presenta limitaciones importantes:
- Tamaños muestrales reducidos y poblaciones muy específicas (por ejemplo, voluntarios activos pero no siempre deportistas de élite).
- Gran heterogeneidad en parámetros de luz (dosis, longitud de onda, potencia, tiempo, número de puntos tratados).
- Pocos estudios a largo plazo que evalúen la interacción con ciclos completos de entrenamiento y competición.
Una revisión de 2025 sobre PBM de cuerpo entero incluso no encontró beneficios consistentes en rendimiento o marcadores de fatiga, pese a mejoras en calidad de sueño, lo que muestra que no todas las formas de “luz roja” son equivalentes. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
En resumen: la fotobiomodulación es una herramienta prometedora, pero debe integrarse con criterio científico y sin expectativas irreales, especialmente en el alto rendimiento.
Preguntas frecuentes sobre fotobiomodulación y deporte
¿Cuántas sesiones de fotobiomodulación necesita un deportista a la semana?
Los estudios utilizan esquemas muy variados: desde sesiones puntuales antes de una prueba máxima hasta protocolos de varias semanas con 2–5 sesiones por semana, combinadas con el entrenamiento habitual. En metaanálisis sobre rendimiento y recuperación, la mayoría de ensayos emplean PBM localizada alrededor de los días de mayor carga o en ciclos de dos a cuatro semanas. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
En la práctica, muchos deportistas empiezan con 2–3 sesiones semanales sobre grupos musculares clave y ajustan la frecuencia según sensaciones, datos de rendimiento y la recomendación de su fisioterapeuta o médico del deporte. Lo importante es mantener protocolos consistentes para poder valorar de forma objetiva si hay beneficio.
¿La fotobiomodulación realmente mejora el rendimiento o solo ayuda a recuperar?
La respuesta depende del protocolo. Varios ensayos controlados muestran aumentos modestos, pero significativos, del tiempo hasta el agotamiento y del número de repeticiones cuando la PBM se aplica antes del ejercicio, especialmente con dosis localizadas y longitudes de onda rojas o cercanas al infrarrojo. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Al mismo tiempo, otros estudios se centran en la recuperación: reducción de creatina quinasa, menos dolor muscular y mejor mantenimiento de la fuerza tras esfuerzos excéntricos intensos. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Por ello, la fotobiomodulación puede tener un doble papel: ligera mejora aguda del rendimiento en contextos específicos y apoyo a la recuperación para sostener la carga de entrenamiento.
¿Es mejor la fotobiomodulación de cuerpo entero o localizada para deportistas?
La evidencia disponible favorece, de momento, la aplicación localizada sobre los músculos más implicados en el gesto deportivo. Metaanálisis y ensayos en rendimiento y recuperación han utilizado principalmente PBM dirigida (por ejemplo, cuádriceps e isquiosurales en pruebas de carrera o ciclismo), con resultados positivos en fatiga, dolor y rendimiento. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
En cambio, una revisión sistemática de 2025 sobre fotobiomodulación de cuerpo entero no encontró mejoras consistentes en marcadores de fatiga ni en el rendimiento, aunque sí posibles beneficios en la calidad del sueño. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Por ahora, si el objetivo es rendimiento específico, parece más razonable priorizar protocolos localizados bien dosificados.
¿Cuándo conviene aplicar la PBM: antes o después del ejercicio?
Cuando el objetivo es un efecto ergogénico inmediato (más potencia, más repeticiones, mejor tolerancia al esfuerzo), la mayoría de estudios eficaces aplican la PBM antes del ejercicio, entre minutos y una hora antes de la prueba. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
Si lo que se busca es reducir dolor y favorecer la recuperación, tiene sentido aplicarla justo después del entrenamiento o en las horas siguientes, e incluso en días intermedios de un microciclo exigente. Ensayos en músculo esquelético muestran que la PBM alrededor del esfuerzo puede disminuir marcador de daño y DOMS hasta 96 horas. (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov)
En muchos programas de alto rendimiento se combinan ambas estrategias según la fase de la temporada y la importancia de la competición.
¿La fotobiomodulación sustituye a la presoterapia, el masaje o el trabajo de fuerza preventiva?
No. La fotobiomodulación es una herramienta adicional dentro de un sistema de preparación y recuperación mucho más amplio. La fuerza preventiva, la estabilidad, la técnica de carrera o gesto deportivo, la nutrición, el sueño y el control de la carga siguen siendo los pilares principales para rendir más y lesionarse menos.
Tecnologías como las botas de presoterapia, las soluciones de terapia LED o una pistola de masaje percutor pueden combinarse para abordar distintos componentes de la recuperación (circulación, tensión muscular, dolor, sensación de ligereza). La clave es diseñar rutinas que el deportista pueda mantener en el tiempo y medir su impacto real.
¿Y ahora qué? Cómo avanzar con la fotobiomodulación en tu planificación
Si estás valorando incorporar fotobiomodulación a tu rutina, el siguiente paso es definir tu objetivo principal (rendimiento agudo, recuperación, manejo de molestias) y elegir tecnologías que puedas integrar de forma constante: desde máscaras y paneles de luz LED hasta sistemas de presoterapia y masaje de percusión. En KUMO encontrarás un ecosistema de dispositivos orientados a la recuperación de alto nivel, incluyendo terapia LED, presoterapia y soluciones de masaje profundo.
Si tienes dudas sobre qué combinación encaja mejor con tu deporte, tu nivel o tu calendario competitivo, puedes ponerte en contacto con el equipo a través del formulario de contacto para recibir orientación personalizada y empezar a construir una estrategia de recuperación a la altura de tus objetivos para 2025 y más allá.









